





Directora creativa freelance, 47 años, Marta buscaba menos ruido y más tiempo para nadar. Redujo alquiler y ganó un despacho con luz. Perdió cafés improvisados con clientes, pero reforzó su marca online y viaja a Barcelona dos días al mes. Reporta mejor sueño, proyectos más profundos y menos urgencias. Su lección: priorizar energía y red digital estable antes del salto físico.
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